




El cuatro de octubre justo antes de salir para Buenos Aires, para llegar a la presentación del libro de mi hermana , tiraron el mural del barco de manzana, ¿se acuerdan los que leían el hammam de ulises? , lo pintamos con el papá de Balta , hace años, cuando Balta todavía no había asomado su cabeza al mundo. El mismo mural lo repinté con Baltasar, cuando volví de España.El cuatro de octubre, lo tiraron abajo, antes de partir , Balta y yo , sacamos estas fotos.
Cuando llegué a Buenos Aires, tenía una tristeza enorme, por papá que se quedo viendo eso sólo, por no sé... la historia es que escribí esto para Ale, y aquí termino la saga de la Fiesta Iluminada.
..Es Octubre que manda en la calle
Son los cambios que deben llegar...
Profecía o no , Roque Narvaja sonaba a todo volumen con su voz cascada bajo el tubo fluorescente de la piecita de Beiró. Luz blanca que nunca nos gustó. Te gustó.
No sé qué hacíamos. Soñábamos seguro. Pintábamos, análisis para Festino.
...
Son los cambios que deben llegar.
Esta mañana cayó el muro del terreno que el nono siempre quiso comprar y nunca le vendieron. Con él cayó el mural de la estrella, la luna y el barco de manzana.
Papá también había caído ayer porque perdió el rumbo me dijo. Hoy asustado, apenas levantado miraba despacio los pedacitos de estrella que en la pala amarilla y con un ruido infernal, se mezclaba con la tierra, los yuyos, y las flores.
-Lágrimas de virgen –así dice Amalia-, susurró bajito.
Una niebla intensa como de San Francisco en su día nos velaba la escena. Es cuatro de octubre. Se presenta el libroy tus pesados ángeles y santos revolotean en este aire de plomo. Tantos hay, tanto pesan.
Dejamos a papá en Mar del Plata bajo una llovizna perenne, como diría alguna maestra. Él ni se dio cuenta, seguía mirando la pala mecánica.
El chofer que nos trae habla de una huelga inmensa, de maestros que reclaman por Fuentealba a seis meses de su asesinato.
Es octubre que manda en la calle.
-Es bueno extrañar- dice Rocío en Buenos Aires. Justo a Valdi que llama desesperado desde Lanzarote. Para saber dónde estaba yo, dónde su hijo. No nos encuentra.
-Es bueno extrañar un poco- dice Roci que ayer soño , como Balta, que Valdi volvía. Pero él no está y llora como las flores y me grita, tiene ganas de estar acá, en o con su Eterna Cadencia, o con su nieta que cumple años.
La tía baja a saludar y a espiar, como siempre. Tiene los ojos tan rojos que casi no se entera. Es llorona para adentro. Hizo pizza para rejuntarnos a todos, pero le salió mal, nadie va a comer esta noche, parece que octubre no sólo manda afuera.
Como escribiste hace poco, antes éramos cuatro mujeres preparándonos en esta casa, ahora somos “tres viudas negras” sin muerto. Tristes cada una por su amor y su dolor. No lo sabemos explicar.
Así nos iremos , bien peinadas a esa librería , perfumada de olores viejos y libros nuevos, a festejar tu libro, a verte con tu rosácea y tu pelo planchado. Linda.
A decirte presente aunque nuestras almas vaguen hoy por un extraño pasado.
Diana , 4 de octubre de 2007



