12 de septiembre de 2007

Fin de fiesta

Hoy termina la muestra.
Así de rápido. Todo lo que empieza acaba algún día.
Y ese día llegó.


Elijo , para hoy, las palabras de mi hermana Alejandra,
Alejandra Laurencich, si.
La escritora.
Pero antes que escritora es mi hermana.
Compartimos 9 meses de útero, y toda la infancia, y parte de nuestra adolescencia, que no es poca cosa.



Ale, cuando vino de Buenos Aires para la muestra, me alegró el día.
Era la confirmación de su presencia , al lado mío,
su olor y su gesto, lo que me sirvió para que sea una noche inolvidable,
como escribí en algún post anterior.


Era tener su mano transpirada y apretada para soportar el escarnio cuando llegamos tarde-y no por culpa nuestra- a la escuela de monjas, en sexto grado . Bajamos las escaleras frente a todo el patio invadido de escuadras con "blancos cuervitos" ya formados para el acto, nos miraban, nos señalaban como las nuevas y decían: ¡ Son iguales!...
Era también reírnos del pavor de tener a nuestra querida madre
que dormía su sueño eterno ya, en la habitación de al lado, a la espera del camión de la funeraria, para que la saque de nuestra casa con los pies para adelante. Acábabamos de verla morir, hacía un rato nomás, una agarrada de cada mano.


Verla llegar a Ale a la Normandina, fue recuperar el sentido de volver a la Argentina, de exhibir en Argentina, de festejar , de soñar.

Ale me acompañó en mi primera muestra individual, hace veinte años, se vino con su beba recién nacida. Esta vez, traía su nuevo libro-hijo recién salido del horno de tinta: Historias de mujeres Oscuras decía el título sobre la pintura de Egon Schiele.
Y ahí estaba, dándome fuerza y haciéndome la vida más fácil, como siempre que me acompaña.
Como en la panza de mamá viva, hace 45 años.

Cuando volvimos a casa, Ale me dio un papel respondiendo a la pregunta de mi muestra:
¿Veinte años no es nada?
Dice así:
(lo que subo es un extracto de su carta)

...Recuerdo la felicidad de esa tarde entrando a la galería Ática. La cara resplandeciente de Diana. Su inocencia. Su hebillita en el pelo. Su piel aún tostada por el verano en el mar. Los colores de sus cuadros en las paredes, la gente. Algunos amigos que hoy están lejos, detrás del mar, detrás del cielo. Parientes que dejaron de serlo, y otros que están acá...

Dos décadas después, frente al mar que la vio crecer verano tras verano, que la vio soñar y llorar y reír, consumirse y robustecerse, pedalear y seguir pedaleando, Diana se hace la pregunta. ¿Veinte años no es nada?

Pienso en sus colores, en los azules, los naranjas, los rojos, fucsias, violetas y amarillos, pienso en el negro que atraviesa esos colores, y los desgarra o les da forma, pienso en toda esa gente que acompañaba los colores de esa noche, en la pasión de Diana, en cómo se perpetúa en el tiempo esa pasión aunque su pelo o su piel hayan cambiado, y creo que si hay alguien allá arriba, en la inmensidad, observando esta noche, estos cuadros, estas luces, nuestras caras y gestos y emociones, podría fundirla con la otra noche, la de hace veinte años, decir que es una misma noche de arte y humanidad viajando por el espacio en un mínimo planeta, el pálido punto azul del que hablaba Sagan, y sin quererlo, encuentro una respuesta para la pregunta y para muchas otras:

Carl Sagan hablaba de la Tierra, yo tomo sus palabras y le sumo el concepto del tiempo para responderle a Diana:

"Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. Sobre él, todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas"..." en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol".


Veinte años son una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol...


Pues bien, hasta aquí llegó mi amor, hasta aquí mi muestra,

una mota más en el polvo de la neblina.

( Aprovecho para agradecer a Susana López Merino e Inés Aronna, todo el amor y el cuidado que me brindaron durante la muestra, a Marcelo Pasetti y Sebastián Roau por las notas en los periódicos, a Vicente Grondona de Sibelius - Revista Métrica y a Agustín Marangoni de Ciudad Abstrakta por difundirla y recomendarla, a todos los que me han escrito, a todos los que han estado, y a Balta por soportarme estos días de ajetreo)

Las fotos que acompañan, son de hace como diez años...pero son de las pocas en que ambas estamos sonriendo, como en nuestras mejores épocas, ¡salud!

11 comentarios:

Patricia dijo...

Es muy difícil comentar ante tanto contenido emocional. Ya una vez te escribí que tener una hermana es mucho pero tener una melliza debe ser milagroso. Las dos tan talentosas, qué bien que comunican cosas tan importantes y casi inexpresables. Una suerte para esta "mota de polvo" en el espacio que haya gente así, y una suerte para los que nos enteramos. Gracias por compartir todo esto.

ÓL dijo...

Hay instantes que valen 20 años de espera. Este debe ser uno de ellos.

cima dijo...

son dos divinas...

me hiciste emocionar...

un beso
chau

l u m i dijo...

No pude evitar que algún lagrimón escapase de mis ojos al leer eso...Y nada como las fotos; aquella maravilla que puede congelar un momento, una época, un sentimiento...

Lamento y me re contra lamento el no poder haber ido a ver la muestra...Son las contra de los hijos (más que eso, es la contra de ser madres...).

Me motiva igualmente, el enterarme de que al haber sido tan gratificante patra vos esta muestra, no será la última.

¡Besos a ambas!

Están muy bellas en esas fotos.

danixa dijo...

Gracias a todos, Patricia, Ól, Cima y Lumi, por los comentarios, como decía un artículo que no recuerdo de quién era: desde tan lejos, sin habernos visto nunca, pero más íntimamente a veces que el que está al lado.

Mauricio dijo...

La verdad que si,

Uno se emociona al ver y leer.

gustavo dijo...

ya aprendí!

gustavo dijo...

bueno Diana...... qué gran globo en la panza se me hizo al leer eso---- después una lágrima lo pinchó. me emocionó, mota, pensando planetas tan lejanos y ustedes dos, y tus cuadros... ¡un hermano es a veces un gran amigo pero con el mismo cuero!

danixa dijo...

Mauricio , Gustavo,
gracias! Cuento con vuestra emoción!
Estoy feliz, Gustavo de poder leer tus comentarios en el blog...
Viste que no era difícil?
beso a ambos
Diana

GrupoConestabocaenestemundo dijo...

Diana la generosidad de tu comentario hacia nuestro trabajo del blog no trajo aqui para darte las gracias y oh surprice!!! nos abrigo una ola de emocion, y nos vibra en el cuore tanta vitalidad presente y testigo de tu laburo,en lo que captura el ojo con la mirada oblicua en el gesto de tu arte, de tu ser en este mundo mujer...Un placer Diana este cruce virtual del azar y del eter.

vuele nuestro abrazo

danixa dijo...

Gracias muchachas...he puesto su link al costadito para tenerlas cerca.
¡y el placer es mío!
Salud compañeras!