Recién vengo de buscar mi ordenador...llegué temprano a lo del informático y debí quedarme en la puerta de su estudio más de media hora.
Aproveché para observar cómo despertaba el barrio, ya que eran las 8 y media de la mañana, en Córdoba, más arriba del 2000...
Me detuve a escuchar de dónde provenía ese ruido de sierra. Había obreros en lo alto de un edificio en construcción, armando el piso siguiente, llevando vigas , maderas, ladrillos...ninguno tenía casco. Ninguno, menos que menos ,un arnés.
Mientras seguía obeservándolos , escuché una bandada de pájaros, que pasaba sobre nuestras cabezas, los seguí con la mirada hasta que se perdieron, pensé si no eran los mismos que vi esta mañana al salir de casa, bicho feos, que traen mala suerte y me dije que no podía ser tan tonta de creer en eso cuando me llamó la atención un chorro de agua, bien potente, que drenaba de alguna canilla, de alguna manguera., muy cercanaOh ..oh...oh!!! Mira tú, me dije, la señora de enfrente, limpiando la vereda, en vez de usar escoba, usa un gran chorro de agua potable...
Más miraba a esta dichosa señora, más me dolía el estómago, con tanta impunidad corría los papelitos hasta el borde de la vereda para luego seguir empujándolos con el chorrazo hasta lo de su vecino.
Pasó un señor con dos perros, y uno de ellos hizo su necesaria evacuación en la calle. Aprovechó la susodicha y se encargó de limpiar la oscura cosa...qué gentil! , no lo hizo con su escoba sino con su manguera y su chorro que no declinaba en potencia! Empujó y empujó hasta acercar el desgranado marrón hasta la casa de los vecinos!
Dobló la esquina un paseador de perros con su bicicleta y ocho canes que parecían dopados de tan tranquilos.
Me ví venir un festín sobre la acera de tan pulcra señora, cuando el paseador amarró su bici al poste de luz .Pero no, hete aquí que ella, sin cerrar la canilla, buscó entre su delantal y sus carnes, sus guantes de goma y sus pañuelitos, la llave de la casa, abrió, salió después de un rato, trayendo a otro perro que se sumó a los del paseador, y dejando esparcidos por toda la calle unos cuantos pedazos más de su descartada materia perruna , se fueron con su calma, esquivando al 551 que se les venía encima!
¿Qué piensan que hizo esta hacendosa señora?
Sí Señor!, ¡han supuesto bien! ¡¡¡Corrió con el chorro los estronzos hasta la otra casa!!!
Ya a esta altura, y pronta a desfallecer, pensaba que quizá la pobre no era en absoluto una ama de casa, sino una pobre empleada que hacía esto una vez por mes, y bueno...trataba de soportarla.
Ella, que estaba lo más alejada de la realidad que se puedan imaginar, seguía empeñada en quitar de la vereda de piedras, porque no les aclaré, ¡era de piedras no de baldosas su acera!, decía : seguía ella empeñada en quitar de entre sus piedras, los restos de tierra acumulada, hechándoles un buen chorro, como para que tengan!
No...¡increíble! Les cuento que a los cuarenta minutos vino el socio de mi informático, y le pregunté con qué asiduidad realizaba esta mujer esa tarea ciclópea y terrorífica, de gastar tanta agua para nada!
La respuesta me enfureció:¡¡¡ Casi todos los días!!!
Mientras seguíamos observándola ya desde el estudio, y pasada la hora de limpieza y desespero, vi salir a un hombre en su automóvil , sin inmutarse, ni él ni la señora, cada uno fiel a su destino...
Lo peor de todo es cuando averigué quién era el hombre:
¡un funcionario bien conocido de economía, relacionado al Banco Mundial, interventor, etc, etc, etc...!
Creanme que no salgo de mi estado nauseoso. Porque además,su ejemplo parecía cundir en el barrio,pues salieron varias vecinas y porteras de edificios a lavar sus aceras con mangueras!
Ahora me pregunto yo, y nos preguntábamos con mi informático, una vez arribado:
¿Sabe esta fiel servidora, porque ya a esta altura creo que no era ama de casa sino empleada doméstica, lo que está echando por los desagües?
Si no lo sabe, ¿lo sabe este Señor Funcionario, que le paga a esta fiel servidora y que paga a su vez la cuenta de agua?
Si no lo sabe ni él ni ella, ¿No hay una política pública de concientización ambiental que se los aclare? ¿Acaso no vivimos los argentinos, los marplatenses, en este planeta donde escasea el agua?¿Acaso nos sobra a nosotros lo que a otros en su escacés mata?
y la peor posibilidad de todas:
Si dicen que la próxima guerra sobrevendrá por la falta de este bendito bien, el Agua, y ella o él lo saben y se dan el lujo todas las mañanas de lavar durante hora, u hora y media, ese pedazo de casi 20 metros de vereda con, digamos a esta altura oro en polvo, pregunto yo:
¿No deberían ser considerados terroristas...?
El que sepa alguna de las respuestas a mis preguntas o el que tenga una idea de lo que puedo hacer en Mar del Plata, para contrarrestar este vandálico hecho, por favor, póngame un comentario...